martes, 9 de agosto de 2016

Larrinaga Jauregia; la operacion inmobiliaria y de destruccion planificada ya fue denunciada en estas paginas



Articulo modificado 1/feb./2016

  Antecedentes 
— La asociación ZAIN DEZAGUN URDAIBAI ELKARTEA, constituida para la protección y defensa del patrimonio cultural de Busturialdea, ha solicitado a la administración publica local en varias ocasiones, a lo largo de la ultima década, la protección del llamado palacio Larrinaga en Mundaka por su interés histórico artístico. Pasados más de 6 años desde las solicitudes de protección y denuncias por “ruina inducida” por el abandono premeditado del edificio por parte de la propiedad, la Asociación acude a la opinión publica para exponer la falta de respuesta a su solicitud de intervención administrativa para salvaguardar de forma suficiente los valores culturales del edificio en cuestión.

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http://zaindezagunurdaibai.blogspot.com.es/2016/01/se-anuncia-tormenta-sobre-el-patrimonio.html

Defensa de la vida y la naturaleza


DEIA Behatokia

Defensa de la vida y la naturaleza

Por Jesús. González Pazos - Martes, 9 de Agosto de 2016 -




SI bien su muerte y la de otros líderes ha dado pie a un incipiente interés internacional por lo que está ocurriendo con las personas defensoras de la naturaleza, tenemos que reconocer que es todavía una guerra de baja intensidad que se mantiene en gran medida oculta. Y esto dado que, cada vez más, está dirigida en todo el mundo desde los intereses económicos de las empresas transnacionales. Es por ello, y a pesar del cierto eco internacional del asesinato de la dirigente indígena, que no se ha conseguido aún visibilizar otro dato que sobresale en esta dura estadística: quienes proporcionalmente más muertes y represión están sufriendo y, por tanto, quienes protagonizan por encima de otros sectores la defensa de la naturaleza, son los pueblos indígenas.

En cierta forma, seguimos pensando que la lucha por la defensa del medio ambiente, por la tierra, es solo patrimonio de occidente, de algunas de sus instituciones y de sus organizaciones medioambientalistas; pero no es así. Los dramáticos datos lo atestiguan: de los más de mil asesinatos cometidos entre los años 2002 y 2014 contra quienes defienden el medio ambiente, el 40% fueron personas indígenas. Y todo pese a que estos pueblos son un escaso 5% de la población total del Planeta. Y son datos solo sobre informes conocidos y contrastados, ya que los estudios dicen que hay un alto número de asesinatos de los que nunca se llegan a tener noticias.

Para entender mejor esta situación, es necesario comprender la concepción que estos pueblos tienen sobre sus tierras y territorios. Ellos defienden que “nuestro territorio no es una cosa, ni un conjunto de cosas utilizables, explotables, ni tampoco un conjunto de recursos; nuestro territorio, con sus selvas, sus montañas, sus ríos y humedales, con sus lugares sagrados donde viven los dioses protectores, con sus tierras negras, rojas y arenosas y sus arcillas... es un ente vivo que nos da la vida, nos provee agua y aire; nos cuida, nos da alimentos y salud; nos da conocimientos y energía; nos da generaciones y una historia, un presente y un futuro; nos da identidad y cultura; nos da autonomía y libertad. Entonces, junto con el territorio está la vida y junto a la vida está la dignidad; junto al territorio está nuestra autodeterminación como pueblos”. Esto es lo que determina con absoluta claridad que hoy sean los pueblos indígenas quienes sostienen la mayor carga en la defensa de la naturaleza, especialmente al entender que esa visión y defensa choca frontalmente con la idea y utilidad que a estos espacios otorgan hoy gobiernos y transnacionales. Así, la mayoría de los homicidios de defensores y defensoras están directamente vinculados con las denuncias y protestas contra megaproyectos de desarrollo y contra extractivas mineras, forestales o hidroeléctricas.

El sistema capitalista, en su fase actual neoliberal, ha entregado con total impunidad la naturaleza a las transnacionales extractivas. No ya solo por el hecho de que toda la normativa nacional e internacional hoy se establece para proteger las inversiones y negocios de estas, sino también por el hecho de que esa legislación e impunidad suponen en la mayoría de los casos la violación sistemática de los derechos humanos individuales y colectivos. De esta forma, se puede afirmar abiertamente que la defensa del medio ambiente, de la naturaleza, se ha convertido en el nuevo campo de batalla para los Derechos Humanos. Y esa lucha, aunque invisibilizados sistemáticamente, son los pueblos indígenas quienes la protagonizan.

Las empresas transnacionales tienen cada día un mayor poder económico y este lo convierten en poder político. O, dicho de otra forma, con ese enorme poder económico pueden someter al político para que este defina nuevas normas o adapte las existentes. El objetivo siempre es el mismo: obtener condiciones ventajosas para sus negocios y para el aumento consiguiente de sus beneficios. Pero, si bien esta es una constante del sistema neoliberal en todos los órdenes y sectores económicos, es especialmente grave cuando entra en el juego la naturaleza. Los impactos más agresivos contra esta, en su gran mayoría, son radicalmente ignorados o disimulados tras grandilocuentes declaraciones internacionales y pequeñas concesiones/donaciones sociales a las poblaciones más directamente afectadas por la contaminación y degradación causadas.

Para el caso específico de los pueblos indígenas -recordemos: aquellos que más agresiones, incluidos asesinatos, sufren-, las empresas transnacionales, dicho de forma políticamente correcta, irrespetan los estándares internacionales de protección a los Derechos Humanos que les atañen más directamente. Dicho de otro modo más claro, se está desarrollando un contexto de violaciones sistemáticas de derechos y de la obligatoria consulta a estos pueblos ante cualquier gran proyecto de desarrollo a ejecutar en sus tierras. Estas empresas hoy se benefician impunemente de los favorables sistemas jurídicos y legislativos hasta prácticamente convertirse en entidades intocables. A partir de ahí, su abanico de actuaciones van desde la presión a los poderes políticos para la definición de doctrinas y normas en beneficio de sus intereses empresariales, la corrupción y sobornos para esto mismo o el control y uso de cuerpos policiales y paramilitares para la represión de la protesta.

Así, además de las muertes individuales, los ejemplos dramáticos de afectación negativa por parte de las transnacionales, principalmente las extractivas pero también forestales y otras, sobre diferentes pueblos indígenas recorren el planeta. Y en este doloroso ranking, América Latina sigue siendo considerada como la región del mundo más peligrosa para quienes ejercen la defensa de la naturaleza; países como Brasil, Colombia, Honduras o México encabezan esta lista y el 99% de las violaciones colectivas o de los asesinatos quedan impunes. En la misma línea, hoy en día, y no es cosa del pasado colonial como pudiera pensarse, siguen produciéndose casos de pueblos desaparecidos o en práctico proceso de extinción como consecuencia de los impactos de las actuaciones de empresas transnacionales. Se aducirá que son “daños colaterales” en aras del progreso, pero lo cierto y denunciable es que son fehacientes violaciones de los Derechos Humanos. No puede admitirse que esos derechos y la dignidad de las personas se sigan poniendo en la misma balanza que los intereses económicos y siempre salgan dramáticamente perdiendo.

Hasta las propias Naciones Unidas han reconocido y denunciado en diferentes momentos y documentos esta situación. En este sentido, Relatores Especiales de este organismo internacional han señalado que las actividades de las industrias extractivas son fuente de numerosos conflictos. Igualmente, reafirman que este tipo de acciones de empresas trasnacionales en territorios indígenas violan constantemente diferentes derechos y han llamado a los gobiernos a cumplir con su responsabilidad de protección de estos frente a los intereses económicos de las empresas. Evidentemente, unos y otros hacen continuos oídos sordos a este tipo de llamamientos.

Berta Cáceres, indígena, feminista y defensora de los derechos humanos y medioambientales, había recibido en 2015 el premio Goldman, considerado como el Nobel del Medio Ambiente. En este año 2016, Máxima Acuña, indígena quechua (Perú) recibió el mismo premio por su lucha contra el megaproyecto minero en Conga, de la transnacional estadounidense Newmont Mining Corporation. “Por eso yo defiendo la tierra, defiendo el agua, porque eso es vida. Yo no tengo miedo al poder de las empresas, seguiré luchando por los compañeros que murieron en Celendín y Bambamarca y por todos los que estamos en lucha en Cajamarca”, afirmó Máxima al recoger el galardón, pese a haber sufrido sistemáticamente la violencia de funcionarios locales que actúan en connivencia con la empresa minera y con las autoridades peruanas.

Como señalábamos al inicio, celebramos un nuevo Día Internacional de los Pueblos Indígenas y estos, más allá de grandes declaraciones, siguen planteando al sistema dominante y a los gobiernos del mundo la disyuntiva entre los intereses de las empresas transnacionales o la defensa de la vida y la naturaleza.

Incendios forestales

DEIA Tribuna abierta
 Columnista Julen Rekondo

Incendios forestales

Por Julen Rekondo - Lunes, 8 de Agosto de 2016 -

OTRO verano y de nuevo surge la amenaza de los incendios forestales, que este año puede ser muy seria porque llovió mucho en primavera y salió mucha hierba y maleza que ahora se han convertido en pasto seco, en yesca. Sin duda, los incendios forestales se han convertido en las últimas décadas, por su frecuencia, intensidad y extensión, en uno de los problemas ambientales más graves de la península Ibérica, especialmente en verano. No es el caso de los territorios de Bizkaia y Gipuzkoa y el norte de Araba, en los que la época de mayor riesgo de incendios forestales es en otoño e invierno.

En estas estaciones, debido al frío, buena parte de la vegetación herbácea que se encuentra en los montes de Gipuzkoa, Bizkaia y la parte norte de Araba se seca y también los matorrales tienen menos humedad interna al disminuir el movimiento de la savia. Si a esta situación se le une períodos prolongados de viento sur sin lluvias, situaciones habituales en el invierno, el peligro de incendio se incrementa considerablemente.

Por el contrario, durante el verano, al no ser las temperaturas extremas, la vegetación mantiene la actividad por lo que la humedad interna de las plantas es alta y el peligro de combustión es bajo. Además, en la cornisa cantábrica son frecuentes las lluvias también en verano. Mientras, el bosque alavés recibe influencias cantábricas y mediterráneas, por lo que el riesgo de incendio es habitual casi siempre. Desde el invierno con los días de viento sur y cálido en la vertiente cantábrica, hasta el verano con altas temperaturas.

En el Estado Español, en el período comprendido entre el 1 de enero y el 17 de julio de 2016, la superficie afectada por los incendios ha sido de 10.157,45 hectáreas, mientras que en 2015 en el mismo período fue de 39.185,36 hectáreas. Por otra parte, si analizamos el período entre los años 2006 y 2016, este año ha sido el que menor superficie afectada por los incendios. No obstante, en los últimos días se está sucediendo numerosos incendios, y la Agencia Estatal de Meteorología ha alertado a través de una nota de prensa que existe la amenaza de una ola de incendios en las próximas semanas debido a las temperaturas altas y a la escasez de lluvias.

En lo que respecta a Euskadi, en lo que llevamos de 2016, la superficie afectada por incendios forestales ha sido pequeña, siendo la menor en la última década. Sin embargo, en los últimos días en Araba, sí que ha habido unos cuantos incendios, entre ellos los ocurridos el pasado 19 de julio en Labastida, Muniain, y un día antes, en una finca de Alcedo, en Lantarón. De hecho, Y con buen acierto, la Diputación alavesa aprobó ese mismo día, 19 de julio, una orden por la que queda prohibido el uso del fuego en el territorio de manera temporal para evitar el riesgo de que se produzcan incendios. Las temperaturas del periodo estival y la ausencia de precipitaciones son las razones que han llevado al Departamento de Agricultura a adoptar una serie de medidas cautelares extraordinarias que afectan al uso del fuego y a las actividades que potencialmente puedan dar lugar a un incendio como la cosecha del cereal o la trituración de residuos agrícolas.

Las normativas en materia de incendios forestales existentes en los territorios históricos por las que se regula el uso del fuego en suelo no urbanizable para la prevención de incendios forestales, es bastante clara al respecto. En ella, se puede leer las autorizaciones para el uso del fuego en terrenos agrícolas y forestales, otras regulaciones del uso del fuego (barbacoas y otros utensilios generadores de calor o fuego, tránsito de vehículos a motor en pistas forestales y maquinaria en suelo no urbanizable, pajeras, etc.), régimen de autorizaciones, etc.

Un dato importante a resaltar es que en Euskadi los datos de incendios forestales de los últimos años señalan que la superficie quemada tiene una tendencia descendente y en materia de extinción la eficacia es mayor. No obstante, no se trata de echar las campanas al vuelo y se debe seguir con las políticas preventivas como se viene haciendo, y cuando éstos se produzcan actuar con la mayor eficacia posible.

Por causa humana  
Las estadísticas señalan que el 80% de los incendios forestales son provocados por la mano de ser humano, unos por negligencia o imprudencia, otros intencionados, obra de pirómanos. Aunque es complicado diferenciar entre hacer una barbacoa en época estival, que está prohibido en los tres territorios vascos con algunas excepciones en determinados lugares, y el echar una cerilla en el monte de un pirómano.

Sin duda, la meteorología existente en verano multiplica el riesgo, sobre todo cuando las temperaturas han llegado hasta los 40 grados en algunos días de julio. Pero las estadísticas son contundentes y plantean que solo un 14% de los incendios forestales son producidos por causa natural y el 6% es por causas desconocidas. Quién pega fuego al monte y a nuestros campos lo hace impulsado por el incivismo y la negligencia, o la maldad.

Recuperar el bosque 
 El fuego es parte de la naturaleza. Uno de los elementos modelares del paisaje. Sin embargo, el incremento y la sucesión de incendios considerados no naturales está teniendo un efecto violento en los ecosistemas. Arden los bosques, los campos… y las llamas se llevan por delante no solo la flora y la fauna. También pueden causar daños irreparables en el suelo, donde después tendrá que crecer de nuevo el verde. Lo que el fuego devora en dos días puede tardar más de 100 años en recuperarse.

Pero el fuego, con todo su dramatismo, no es el punto final. Después de las llamas, los expertos hablan de silencio, de desolación. Los seres humanos se enfrentan a la idea de pérdida. Surgen las ganas de hacer algo enseguida. De recuperar lo verde que ahora es negro. De sustituir lo quemado por nuevos árboles. Pero eso, la reforestación artificial en grandes cantidades, no es, según los expertos, una receta mágica y generalizada en todas partes. Cada caso es un mundo y hay que esperar. Es necesario estudiar los daños en la zona y analizar cómo se va a comportar la naturaleza por sí sola.

Después de miles de años quemando bosques, los seres humanos empiezan saber qué hay que hacer -o qué no- para recuperarlos. Aunque no sea una ciencia exacta. Y lo primero, antes de preocuparse por lo verde, es velar por el suelo donde luego debería volver a crecer. La desaparición de la vegetación, según los expertos, que hace de cubierta protectora puede fomentar la erosión del suelo y ese es el principal problema para la recuperación del terreno tras el incendio, lo que hay evitar por todos los medios.

Los efectos de los incendios forestales, además de la evidente pérdida dramática por el fallecimiento de personas, van mucho más allá de la destrucción de árboles. Por un lado, es evidente que los fuegos provocan una pérdida económica directa para los propietarios del monte, también para la población cuyas propiedades (casas, pastos, infraestructuras agrícolas, etc.) son devorados por las llamas. Pero el efecto económico es muy superior. Leña, setas, frutos silvestres, corcho, resina, caza o pesca son algunos de los productos obtenidos directamente de los ecosistemas forestales.

Por tanto, cuando se quema un bosque, se pierde mucho más que lo que se ve a primera vista: los árboles.

domingo, 7 de agosto de 2016

El Palacio Larrinaga de Mundaka recobrará vida como hotel

El CORREO CIUDADANOS

El Palacio Larrinaga de Mundaka recobrará vida como hotel

Los nuevos propietarios del edificio, construido en el siglo XIX por una familia naviera, procederán a su restauración tras el verano 

El proyecto de obra prevé también dos edificaciones para dar cabida a ocho viviendas y un centenar de garajes

«El proyecto revalorizará toda la zona», asegura el alcalde. 


IRATXE ASTUI MUNDAKA. El Palacio Larrinaga de Mundaka volverá en breve a la vida reconvertido en un hotel singular con restaurante. Tras permanecer du-rante largas décadas semi abandona-do, el imponente edificio, que fuera propiedad de la familia de navieros del mismo nombre asentada en Li-verpool (Inglaterra) en el siglo XIX, recobrará su majestuosidad de anta-ño de la mano de sus actuales due-ños, que tienen previsto iniciar la res-tauración del vetusto edificio «después del verano», tal y como confir-mó a este periódico el alcalde, Aitor Egurrola. Ubicado en el número 39 de Goi-ko Kalea, la principal arteria de la anteiglesia turística, el palacete muestra signos inequívocos del de-terioro producido por el paso del tiempo y la desatención. De hecho, son pocos los que recuerdan en Mun-daka la luz en sus ventanas. Menos aún los que vislumbraron desde la calle a sus últimos moradores en el interior de alguna de las estancias «tomando el té», como rememora una vecina del entorno.

El proyecto hostelero trae por fin consigo el diseño de un plan de restauración del palacio que el Ayuntamiento exigió en reiteradas ocasiones a sus anteriores dueños, aunque siempre sin éxito. En 2010, el Ejecutivo local remitió incluso a la familia una orden de ejecución para que frenara cuanto antes las «graves» deficiencias que presentaba la construcción. El traspaso de su titularidad, hace aproximadamente cinco años, conllevó la puesta en marcha de algunas medidas de urgencia para asegurar las mínimas condiciones de salubridad y seguridad del inmueble, como el apuntalamiento de la estructura con el fin de asegurar la estabilidad de la casa, que amenazaba con derrumbarse.

La casa de servicio «La apertura de un hotel contribuirá, sin duda, a revalorizar y recuperar la imagen de una de las principales zonas del pueblo, que en estos momentos presenta un aspecto triste y lamentable», reconoció el regidor. El proyecto de obra incluye la construcción de dos edificaciones para habilitar un total de ocho viviendas, enclavadas en la parte trasera del palacete. «Esta promoción ocupará el espacio de la antigua casa
EL PALACETE
  • Ubicación. El edificio, construi-do en el siglo XIX, está ubicado en el número 39 de Goiko Kalea, la principal arteria de Mundaka.
  • Estado. El Ayuntamiento requi-rió a sus dueños que adoptaran medidas para garantizar la seguri-dad del palacete, en estado de semi abandono.
  • Proyecto. Se construirán ocho viviendas y más de un centenar de garajes en el solar que ocupaba la casa de servicio de servicio de la mansión, que desaparecerá», avanzó Egurrola. 
  • Los edificios residenciales, con pisos de tres habitaciones y dos baños, contarán con un centenar de parcelas de garaje repartidas en cuatro sótanos, que saldrán a la venta a partir de 19.000 euros «a finales de 2018», según informan los promotores. 

La restauración del Palacio Larri-naga supondrá también la recuperación del jardín que lo rodea. «Ya era hora de que lo pongan en condiciones; tenemos muchas ganas de ver limpios su fachada y el enreja-do, que es muy bonito», señaló un residente de Goiko Kalea. La tan ansiada transformación del palacete en un hotel-restaurante pondrá fin también a las repetidas peticiones por parte de la agrupación Zain De-zagun Urdaibai, que vela por la protección de la reserva de la biosfera, para que el edificio se mantuviera en óptimas condiciones.

En la actualidad está protegido por la normativa urbanística municipal dado su interés arquitectónico, histórico y artístico. El palacio fue promovido en el siglo XIX por Miguel Larrinaga, que tenía una naviera con catorce barcos en Liverpool Olano&Larrinaga, en su estructura se aprecia una clara influencia de los hoteles neobarrocos franceses del París del Segundo Imperio. «De buen tamaño en general, los cuerpos laterales, de mayor altura, se adelantan respecto al cuerpo central, y en el mismo se re-piten muchas de las constantes de la arquitectura francesa, como la utilización de gran cantidad de luceros 
y chimeneas en los tejados, esquineras almohadilladas y potentes en-rejados cercando la casa», señalan las fuentes consultadas. Sigue un estilo neobarroco similar al empleado en otros edificios del país vecino firmados por el arquitecto Charles Garnier, como la Ópera de París o el Casino de Montecarlo. El naviero vasco Miguel Larrinaga, cuya familia descendía de Mundaka, mandó construir igualmente en Zaragoza el que también se cono-ce como Palacio de Larrinaga. El empresario estudió en la capital aragonesa, donde conoció a su futura mujer, Asunción Clavero, «de humilde condición», según señalan las crónicas de la época. «Se establecieron en Liverpool, pero más tarde quisieron fijar su residencia en Zaragoza, motivo por el que construyeron esa mansión, que al principio se conoció como Villa Asunción», agregan.




MISMA NOTICIA NOTICIA EN EL MISMO MEDIO HACE 5 AÑOS


MUNDAKA
El Palacio Larrinaga de Mundaka se transformará en hotel singular

Sus nuevos propietarios procederán a la restauración del inmueble después del verano


22.06.2011 - IRATXE ASTUI | MUNDAKA.


El Palacio Larrinaga de Mundaka recuperará en breve la majestuosidad que le caracterizaba cuando fue construido por la familia del mismo nombre en el siglo XIX. El inmueble, que durante los últimos años ha permanecido en un estado de total deterioro y abandono, ha pasado a manos de nuevos propietarios, que tienen previsto transformarlo en un hotel singular con restaurante. 

La puesta en marcha del futuro proyecto hotelero supondrá la ejecución previa de un plan de restauración del edificio, tal y como el Ayuntamiento de Mundaka venía exigiendo desde hacia años, aunque al parecer sin éxito, a sus anteriores dueños. El año pasado, el Ejecutivo local les remitió incluso una orden de ejecución para que subsanasen «cuanto antes» las graves deficiencias que presenta la construcción ubicada en Goiko kalea, la principal arteria de la localidad turística. El palacete está protegido por la normativa urbanística municipal por su interés arquitectónico, histórico y artístico. 

«Los nuevos dueños ya han iniciado los trámites pertinentes para su correcto mantenimiento en condiciones de seguridad, salubridad y estanqueidad, tal y como establece la Ley», manifestaron fuentes municipales. La orden de ejecución exige a los propietarios el arreglo de cubiertas y ventanas, así como el apuntalamiento de la estructura con el fin de asegurar la estabilidad de la casa, que por su avanzado estado de deterioro implica serios peligros de derrumbe. «También deberán proceder a la limpieza de jardines y los terrenos adyacentes, por higiene y para evitar cualquier tipo de riesgo en el entorno», apuntaron desde el Consistorio local. 
Influencia francesa
Los nuevos propietarios presentarán un proyecto de rehabilitación, además de un calendario de los plazos fijados para llevar a cabo las pertinentes actuaciones en el inmueble. La Administración local prevé que el plan esté configurado «para después del verano, y deberá respetar el uso del mismo como equipamiento tal y como establecen las Normas Subsidiarias», recuerdan los representantes municipales. 

La propuesta de la tan esperada restauración del Palacio Larrinaga de Mundaka pondrá fin a un largo proceso de requerimientos para que sus dueños mantuvieran en condiciones el edificio. «Si es verdad que lo ponen en condiciones esta zona va a ganar en belleza, no solo por la fachada del palacio, sino que también por sus jardines», manifestó un vecino de la anteiglesia turística. 

Además del Ayuntamiento de Mundaka, la agrupación ecologista Zain Dezagun Urdaibai también denunció en reiteradas ocasiones la «lamentable» situación en la que se encuentra desde hace años el Palacio Larrinaga de Mundaka. Tanto es así que instó a la Administración local a que adoptara las medidas necesarias para que solucionara el problema. 

El Palacio Larrinaga fue construido por la familia del mismo nombre, propietaria de una naviera asentada en la ciudad inglesa de Liverpool. Su arquitectura muestra una clara influencia de los hoteles neobarrocos franceses del París del Segundo Imperio.  

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COSTA

Mundaka exige el arreglo del palacio Larrinaga en un plazo de tres meses

02.04.2010 - 02:38 -
El Ayuntamiento de Mundaka ha dictado una orden de ejecución a los propietarios del Palacio Larrinaga para que subsanen «cuanto antes» las graves deficiencias que presenta el inmueble del siglo XIX, ubicado en Goiko kalea, arteria principal de la localidad. Este singular edificio, de estilo renacentista, está protegido por la normativa urbanística municipal por su interés arquitectónico, histórico y artístico, pero en la actualidad presenta, «un estado de deterioro y abandono avanzado», denunciaron desde el Consistorio de la anteiglesia turística. 

Por ello, el Ejecutivo local ha otorgado un plazo de tres meses a sus dueños para que realicen las mejoras necesarias con el fin de mantener la casa en condiciones de seguridad, salubridad y estanqueidad, «tal y como establece la ley». Es obligado, con el fin de evitar cualquier tipo de riesgo en su entorno», señalaron. Entre otras obras, la orden de ejecución exige a los propietarios el arreglo de las cubiertas y las ventanas, así como el apuntalamiento de la estructura con el fin de asegurar la estabilidad del palacete. Asimismo, «deberán proceder a la limpieza de los jardines y los terrenos adyacentes, por higiene», detallaron.
Solicitudes anteriores 
 
Esta no es la primera vez que se solicita la adopción de medidas para garantizar la conservación del inmueble. Hace algo más de un año, el colectivo ecologista Zain Dezagun Urdaibai también denunció la situación de «abandono» del edificio e instó al Ayuntamiento mundakarra a que adoptara las medidas necesarias para solucionar el problema. 
Múltiples han sido, también, las quejas presentadas por los vecinos de las viviendas cercanas no sólo por el pésimo estado de conservación y salubridad del edificio y el terreno anexo, sino principalmente por la peligrosidad que presentaban algunos elementos sueltos del tejado, susceptibles de ocasionar daños a los inmuebles cercanos durante los temporales de viento.

Asimismo, la agrupación ecologista comarcal Zain Dezagun Urdaibai acusó al Ayuntamiento el pasado año de "desidia", ante el "abandono" del palacio Larrinaga e instó a la administración local a actuar para que el edificio sea objeto de trabajos de rehabilitación "en condiciones adecuadas, tal y como establece la ley".

Tres meses de plazo La orden dictada obliga a los propietarios del palacio Larrinaga a conservar el inmueble "en condiciones de seguridad, salubridad y estanqueidad". E incluso, incluye plazos para que las obras de mejora sean ejecutadas: "ese periodo no deberá exceder de tres meses", han adelantado. Si los propietarios hacen caso omiso del mandato local, podrían enfrentarse a sanciones.

Dictaminada por decreto por el Consistorio mundakarra, la orden obliga a los propietarios a ejecutar una larga lista de mejoras. "Establece que deberán arreglar las cubiertas y ventanas, para evitar que el agua entre hasta el interior del inmueble". Asimismo, y debido al estado de la estructura, instan a apuntalarla "para garantizar la seguridad entorno al inmueble y la estabilidad del propio edificio" e instalar puertas en el sótano y cerrar huecos del edificio "para evitar la entrada de intrusos".

El tejado del palacio Larrinaga también deberá ser mejorado ya que tendrán que reparar y retirar elementos de hojalatería en las cornisas para evitar que se desprendan. Por último, "se deberá proceder a la limpieza de los jardines y los terrenos adyacentes, por motivos de salubridad e higiene", han señalado.