jueves, 5 de marzo de 2015

La tabla definitiva para saber si un piso está caro o barato (ejemplos)

Por Redes Sociales



Cuando nos enfrentamos a la compraventa o alquiler de una vivienda siempre nos asalta la misma duda: el precio, ¿es caro o barato? ¿cómo lo calculo?. Da lo mismo si eres el propietario, el comprador, el casero o el posible inquilino, todo el mundo duda sobre cuál sería el precio adecuado de una vivienda en venta o alquiler.

Te ofrecemos una tabla y una fórmula con la que tú mismo podrás calcular una aproximación al que debería ser el precio de una vivienda, al que luego se le podría aplicar un ajuste al alza o a la baja en función las características concretas de cada casa, pero que al menos te colocará en un nivel de precios adecuado.

La clave se llama: PER

Los precios de venta y alquiler guardan siempre unas relaciones que varían en el tiempo pero que se pueden calcular:
a) Rentabilidad bruta por alquiler
Es el porcentaje resultante de dividir el dinero anual que obtenemos por una vivienda en alquiler entre su precio de venta. Así, por ejemplo, una vivienda que se alquile por 12.000 euros al año (1.000 euros/mes) y que valga 240.000 euros se dice que ofrece una rentabilidad bruta del 5% de acuerdo con esta fórmula:

(12.000/240.000) x 100 = 5%
b) El PER
Si hacemos la operación inversa de dividir el precio de venta entre el precio de alquiler, obtendremos lo que suele llamarse PER (Price Earnings Ratio). Este dato equivale al número de veces que el precio de alquiler está contenido en el precio de venta o al número de años que tardaría en pagar el precio de una vivienda mediante el alquiler en las condiciones actuales. Es un ratio universalmente aceptado para valorar activos como empresas, viviendas, etc.

El PER de la anterior vivienda sería 20 veces y el cálculo mediante el que se ha llegado a ese dato sería:
(240.000 / 12.000) = 20 veces
Tabla de equivalencia entre precio de alquiler y venta
De acuerdo con los datos anteriores, si tuviéramos dos de las tres cifras anteriores (precio venta, precio alquiler o PER), podríamos calcular la tercera. Como tenemos el dato de la rentabilidad bruta por alquiler de toda España ofrecida por el Banco de España (BdE), sólo nos falta conocer un dato fiable de alquiler o venta para poder calcular una aproximación de la otra variable.

Según el último informe del Banco de España (BdE), la rentabilidad bruta de alquilar una vivienda en España al cierre del tercer trimestre de 2014 es del 4,6%. Esto equivale a decir que el PER es de 22 años o 264 meses.

En resumen, si tenemos la seguridad de que una vivienda idéntica o muy parecida a la que nos interesa se alquila por un precio determinado, actualmente bastaría con multiplicar el precio del alquiler mensual por 264 meses para obtener un precio de venta aproximado adecuado. Por ejemplo, si se alquila por 1.500 euros al mes y multiplicamos ese precio de alquiler mensual por 264 meses obtendríamos que el precio de venta debería rondar los 396.000 euros en las condiciones actuales.

Del mismo modo, si tenemos una vivienda que podría venderse por 300.000 euros, bastaría con dividir entre 264 para saber que su precio de alquiler debería ser de unos 1.135 euros mensuales.

Con estos datos ya podemos construir una tabla en la que se relacione el precio de alquiler con el precio de venta actual. Es importante saber que el PER o la rentabilidad por dividendo varían con el tiempo, por lo que habría que ir actualizando el cálculo de este dato para optimizar los cálculos. En los tiempos de precios inmobiliarios muy elevados, el PER era muy alto, mientras que ahora es más moderado.





Nota: los datos se han calculado de acuerdo con el último dato publicado por el Banco de España de una rentabilidad del 4,6% de 3T 2014 (PER 22 veces). Para pasar de una columna a otra se debe multiplicar o dividir uno de los datos por 264 meses. Este coeficiente es vigente para los datos actuales, pero varía con el tiempo.

Otro ejemplo de aplicación de esta tabla es si nos encontramos ante una vivienda o zona en la que podemos vivir en ella comprando o alquilando. Si por ejemplo, nos ofrecen una vivienda a la venta por 400.000 euros y la misma en alquiler por 1.000 euros/mes (12.000 euros/año), ¿compro o alquilo? Lo primero que puedo hacer es calcular el PER de la vivienda dividiendo ambos datos (400.000/12.000) y veremos que es 33 veces. Este dato es alto, ya que es muy superior a la media española de 22 veces. Es decir, con los números en la mano, esta casa es cara para comprar y sería mejor vivir en ella de alquiler.

En resumen, cuanto más bajo sea el PER de una vivienda respecto a la media española (22 veces) mejor será comprarla, mientras que cuanto más alto sea, será mejor vivir en ella de alquiler.

Ajustes para cada vivienda
La tabla anterior sirve como aproximación de precios de venta y alquiler, sin embargo después conviene afinar porque no todos los mercados ni todas las viviendas son iguales. Como reglas generales tenemos que el PER puede variar por:
1) Ubicación
Las provincias con más demanda suelen tener un PER más alto que las que tienen menor demanda. Así, contrasta que en España el PER de San Sebastián sea de 27 años, mientras que el de Las Palmas quede en 17 años.

2) Localización
Dentro de una misma ciudad o localidad, también varía el PER. Así, por ejemplo, los zonas con mayor demanda y consideradas como más consolidadas, suelen tener un PER más alto.

En este sentido, el precio de venta por m2 del distrito Chamberí (Madrid) es de 4.087 euros, mientras que el de alquiler es de 15 euros m2/mes (180 euros m2/año), según los datos de idealista.com. De dividir el valor de compra frente al alquiler anual se obtiene un PER de 23 veces. Para Villa de Vallecas, con precio de compra de 2.076 euros/m2 y de alquiler de 9 euros m2/mes (108 euros m2/año), el PER baja a 19 años.
3) Las mejores casas suelen tener un PER más alto
En consonancia con todo lo anterior, por las mejores casas o las que están en mejor estado se suele pagar un sobreprecio por la seguridad que supone invertir en ellas. Las casas de calidad inferior suelen tener un PER más bajo.

Todos estos datos, llevan a la realidad de que en las mejores casas muchas veces es más fácil vivir de alquiler que comprarlas. De hecho, hay personas que pueden pagar un alquiler en una buena zona de las ciudades, pero que no podría comprarse el piso en el que vive de alquiler.
Otros métodos online de valoración

En Internet podemos encontrar actualmente numerosas páginas web que nos ayudan a conocer aproximaciones de precios de compraventa o de alquiler, como la web tercerob.com o Sociedad de Tasación. En ambas, se puede acceder a aproximaciones sencillas sobre precios de transacción.

En cualquier caso, hay que tener siempre en cuenta que son aproximaciones de gran ayuda y que nos sirven para calcular y negociar mejor los precios pero que no tienen valor oficial de tasación de cara a solicitar una hipoteca. Siempre que queramos asegurarnos del valor de tasación de una casa, hay que recurrir a profesionales homologados por el Banco de España que nos elaborarán una tasación profesional y válida de cara a solicitar una hipoteca en el banco.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Expertos en Economía señalan que la «Y» solo sería rentable pagando más de 25 euros entre capitales


Los expertos en Economía Germà Bel –catedrático en la Universidad de Barcelona– y David Hoyos –profesor en la EHU-UPV– han comparecido este miércoles en la comisión de Medio Ambiente en el Parlamento de Gasteiz para exponer su análisis sobre la viabilidad de la denominada «Y vasca».
Naiz|Gasteiz|2015/03/04
Jos_6078
El catedrático catalán Germà Bel, durante su comparecencia en el Parlamento de Gasteiz. (legebiltzarra.eus)
Ambos han coincidido en que no solo este tramo, también la gran mayoría de trayectos en el mundo, resultan deficitarios. Germà Bel ha indicado que sólo hay dos tramos rentables en el mundo, uno en Japón y otro en el Estado francés, con 150 millones de pasajeros anuales en el primero y 25 en el segundo, mientras que en toda la red de Estado español, con 2.500 kilómetros construidos, hay 28 millones de usuarios al año.

En cuanto al factor de descongestión de las carreteras, ha indicado que los trenes de alta velocidad restan pasajeros a los trenes convencionales y a los aviones. Además, ha señalado que el TAV no genera actividad económica ni turística, ni atrae inversión productiva, ni localización empresarial; y ha sostenido que provoca un «efecto túnel», ya que «conecta muy bien entre dos nudos, pero desarticula lo que hay en medio».

En cuanto a sus efectos medioambientales, ha indicado que contamina bastante menos que un avión, menos que un turismo con dos viajeros, pero más que un vehículo con tres pasajeros y que un autobús. Además, ha apuntado que se necesitan treinta años para compensar la emisión en CO2 durante la construcción de su trazado. David Hoyos ha añadido que la alta velocidad «no es una alternativa verde» y en que está diseñada para viajeros de negocios, lo cual supone que la mayoría de las personas no podrá acceder al mismo por el coste del billete.

«Desde el punto de vista del análisis de negocio, la Y vasca nunca debió hacerse, pero estamos a mitad de camino. La pregunta ahora ya no es cuánto puede ganar la sociedad vasca con su explotación, sino cuánto está dispuesta a perder», ha subrayado Hoyos, tras recordar que la conexión con el Estado francés y con la meseta a través de Burgos no está aún garantizada.

A su juicio, se está «a tiempo» de repensar el proyecto. En este sentido, ha aconsejado que las instituciones analicen la posibilidad de paralizar su construcción. En caso de optar por seguir adelante, ha planteado que la Y vasca pase a ser un ferrocarril a velocidad ordinaria con paradas intermedias.

No ha descartado incluso que esta puede ser la intención de Adif, después de que recientemente uno de sus responsables elevase notoriamente los tiempos estimados de cada viaje. Hoyos ha remarcado que, según sus estimaciones, el diseño actual del tren solo sería viable si el billete del trayecto entre las capitales superase los 25 euros. Por comparar, un billete ordinario de autobús entre Donostia y Bilbo cuesta 11,75 euros sin tarjeta de transporte, mientras que el precio baja a 6,46 euros con una tarjeta como Mugi o Lurraldebus.

Germà Bel ha añadido que «en España, viajar en AVE es para las élites o para las grandes empresas que pagarán los viajes». En la red francesa, ha añadido, el 30% de los viajes corresponden al 10% de la población con rentas muy altas, lo que implica que «es una enorme aportación presupuestaria a ciudadanos de rentas más altas o empresas de gran tamaño».

¿Por qué NO hay que limpiar los ríos?

 

Una demanda recurrente

Cada vez que asistimos a la crecida de un río emergen las voces de los habitantes ribereños −alcaldes, agricultores y cualquier persona de la calle− reclamando la “limpieza” del cauce y asegurando, además sin ningún género de duda por su parte, que la inundación está siendo grave “por culpa de que el río no está limpio”.

Esta interpretación popular de los hechos, tan errónea como abrumadoramente unánime, resulta muy llamativa y se manifiesta en ríos grandes y pequeños y en cualquier rincón de la Península. Los medios de comunicación, además, no la ponen en duda, y constituyen un altavoz permanente de esta demanda.

La idea de que “hay que limpiar el río” está, por tanto, profundamente enraizada. Quizás provenga de esa mentalidad ancestral de tantas labores de manejo tradicionales, como eliminar la maleza y mantener “limpios” los bosques para que no se quemen. Quizás sea porque en el pasado los cauces se “limpiaban” con frecuencia y sin contemplaciones, sabiendo que no servía de nada, a modo de “actuación placebo”, pero se hacía para mantener callado y agradecido al personal y para ganar votos. En una encuesta reciente en Francia solo los mayores de 65 años siguen planteando esta medida para luchar contra las inundaciones (“es algo simbólico, la tradición, aunque no sea efectivo”). Quizás sea porque en España aún se sigue haciendo cuando se puede, es decir, cuando se pueden evitar o regatear las normativas ambientales. Así, los gestores públicos se acogen a los procedimientos de emergencia (sinónimo de ausencia de control ambiental) tras cada crecida para meter las máquinas “limpiadoras” en el río. Quizás sea que hay intereses económicos en estas prácticas, dinero público disponible para ello y fuerte presión desde las empresas del sector a los organismos de gestión. Quizás sea también porque es difícil para los afectados convivir con las inundaciones y se aferran al recurso de pedir, que es gratis, y si la “limpieza” se aprueba saben que no les va a costar un euro.

Sea cual sea la causa, no hay crecida en la que no se demande la “limpieza del río”, incluso con mayor intensidad que otras típicas frases recurrentes como “si no fuera por los embalses esto habría sido una catástrofe”, “qué pena, cuánta agua se va a perder en el mar” o “vamos a eludir las trabas ambientales para ayudaros”, pronunciadas sin rubor por políticos y gestores de turno.

El tinglado está montado así. Y, desde luego, las aseveraciones de los científicos contra estas malas prácticas poco o nada se tienen en cuenta.

¿En qué consiste realmente limpiar un río?

Habría que poner siempre “limpiar” entre comillas, porque es una expresión inexacta aunque sea tan tradicional. Realmente limpiar es eliminar lo que está sucio, por lo que en este caso este verbo debería restringirse a eliminar la basura (residuos de procedencia humana) que pueda haber en los ríos.

Pero cuando se pide ”limpiar un río” no se pretende liberarlo de basuras, sino eliminar sedimentos, vegetación viva y madera muerta, es decir, elementos naturales del propio río. Se demanda, en definitiva, agrandar la sección del cauce y reducir su rugosidad para que el agua circule en mayor volumen sin desbordarse y a mayor velocidad. Este es uno de los objetivos de la ingeniería tradicional, por lo que hay abundante teoría y experiencia al respecto, y se basa en una visión del río muy primaria y obsoleta, simplemente como conducto y como enemigo, en absoluto se contempla como el sistema natural diverso y complejo que realmente es.

Técnicamente, por tanto, “limpiar” es intentar aumentar la sección de desagüe y suavizar sus paredes o perímetro mojado, es decir, dragar y arrancar la vegetación. Y para ello se destruye el cauce, porque se modifica su morfología construida por el propio río, se rompe el equilibrio hidromorfológico longitudinal, transversal y vertical, se eliminan sedimentos, que constituyen un elemento clave del ecosistema fluvial, se elimina vegetación viva, que está ejerciendo unas funciones de regulación en el funcionamiento del río, se extrae madera muerta, que también tiene una función fundamental en los procesos geomorfológicos y ecológicos, y se aniquilan muchos seres vivos, directamente o al destruir sus hábitats. En definitiva, el río sufre un daño enorme, denunciable de acuerdo con diferentes directivas europeas y legislación estatal.

Estas prácticas se realizan con maquinaria pesada, sin vigilancia ambiental, sin información pública y sin procedimiento de impacto ambiental. En nuestro país siguen siendo muy generalizadas y constituyen una de las principales causas de deterioro de nuestros valiosos ecosistemas fluviales. Por poner un ejemplo, en 2005 −época de “vacas gordas”−, se “limpiaron”, es decir, se destruyeron salvajemente, 150 km de cauces solo en la pequeña cuenca del río Arba (provincia de Zaragoza), invirtiendo mucho dinero para el que en aquel momento no supieron encontrar un mejor destino. Hoy algunos de esos cauces masacrados no han podido recuperarse todavía, pero otros sí lo han hecho, presentando de nuevo un aspecto afortunadamente bastante natural, por lo que si ahora hubiera dinero podrían ser objeto de una nueva e inútil actuación de “limpieza”.

Una acción inútil y contraproducente

Los daños geomorfológicos y ecológicos provocados por las “limpiezas” fluviales son enormes y justifican por sí mismos que estas prácticas deberían estar radicalmente prohibidas. Pero es que, además, son acciones que en nada benefician al medio socioeconómico, a aquéllos que las demandan.

En primer lugar las “limpiezas” son inútiles, ya que en el siguiente episodio de aguas altas o de crecida el río volverá a acumular materiales en las mismas zonas “limpiadas”, recuperando en buena medida una morfología muy próxima a la original. Si se draga el cauce, en las primeras horas de la siguiente crecida sedimentos movilizados rellenarán los huecos. Si solo se piensa a corto plazo, a unos meses vista, sí puede que se haya ganado una poca capacidad de desagüe. Pensemos que en grandes ríos eliminar una capa de gravas de su lecho aumenta mínimamente la sección de la corriente desbordada, es un efecto despreciable.

En el río Ebro, si se dragara rebajando 1 metro el fondo del lecho en el cauce menor, para una crecida de 2.000 m3/s y teniendo en cuenta el campo de velocidades, tan solo bajaría el nivel de la corriente unos 8 centímetros en la misma sección dragada. A medio y largo plazo la inversión no habrá valido la pena y si se quiere mantener dicha capacidad de desagüe habrá que seguir “limpiando” una y otra vez. Tras la pequeña crecida de 2010 se dragó el Ebro en varios puntos (126.000 m3) y hoy durante la crecida del Ebro de enero de 2013 se está pidiendo insistentemente que se vuelvan a dragar los mismos puntos. 

“Limpiar” el río es tirar el dinero, es un despilfarro que no puede admitirse en estos tiempos. Y no cabe ya ninguna duda de que dragar cauces y arreglar las defensas tras cada crecida cuesta más dinero que indemnizar las pérdidas agrarias.

En segundo lugar las “limpiezas” son contraproducentes, ya que pueden provocar numerosos efectos secundarios muy negativos. Los solicitantes van cada vez más lejos y llegan a demandar “limpiezas integrales” de ríos enteros para evitar cualquier inundación, dragados profundos del cauce en toda regla. Los efectos, tanto si se ejecutaran estos dragados como si se practicaran “limpiezas” locales repetidas sobre un mismo tramo, serían rápidos e implacables: erosión remontante, incisión o encajamiento del lecho, irregularización de los fondos, descenso del freático (con graves consecuencias sobre la vegetación y sobre el abastecimiento desde pozos), descalzamiento de puentes, escolleras y otras estructuras, muy probables colapsos si el sustrato presenta simas bajo la capa aluvial, etc. En suma, los daños pueden ser mucho más costosos que los bienes que se trataba de defender con la “limpieza”.


La falsa percepción de que el cauce se eleva

En algunos tramos fluviales se demandan “limpiezas” porque consideran que está elevándose el cauce. Generalmente esos procesos de acreción o elevación del lecho por acumulación sedimentaria no son ciertos. Sí pueden crecer en altura algunas barras sedimentarias, que se consolidan con la colonización vegetal. Pero son crecimientos locales que el río compensa en la propia sección transversal, es decir, si crece una barra (adosada a la orilla o en forma de isla) la corriente se hace paso profundizando en el lecho al lado de la barra, con lo que la capacidad de desagüe sigue siendo la misma.

En ríos de llanura los ribereños afirman, para justificar las demandas de “limpieza”, que con crecidas pequeñas cada vez se inundan más campos. Esto no se debe a la supuesta elevación del cauce, sino al hecho, constatado por ejemplo en el curso medio del Ebro, de que se inundan terrenos muy alejados del cauce por la presión del agua desde el freático. Esto es causado por contar con defensas en ambas márgenes que comprimen el flujo y lo inyectan con fuerza a las capas subterráneas, de manera que la crecida se expande antes hacia los laterales bajo el suelo que en superficie. Este proceso es más intenso cuanto más lenta sea la crecida y encontramos aquí uno de los múltiples problemas generados por la regulación. En los grandes ríos se juega ahora tanto con la gestión de los emVamos a ver si por fin se entra en razón, se dejan de demandar “limpiezas”, se piensa un poco más en cómo funciona un río y en qué se puede hacer para gestionarlo mejor, y se buscan soluciones civilizadas frente a las inundaciones, soluciones no de fuerza contra el río, sino de ordenación del territorio, como indica la directiva europea de inundaciones. Hay que mirar más allá del corto plazo, porque inundaciones va a seguir habiendo, las habrá siempre, y las zonas inundables, por definición, se inundan y se inundarán siempre.balses de sus subcuencas que se deforman totalmente las crecidas naturales, de manera que para evitar que coincidan las puntas de cada afluente se termina generando una crecida con la menor punta posible (para evitar daños en poblaciones) pero, en consecuencia, muy larga en el tiempo, tardando varios días en pasar esos caudales, lo cual es mucho más perjudicial para la agricultura. Pues bien, estas crecidas tan lentas recargan los acuíferos aluviales con gran eficacia, generando estas cada vez más frecuentes inundaciones freáticas de amplias extensiones.

Por la misma causa antrópica, en casos puntuales y muy locales, y siempre en tramos regulados y defendidos, el cauce sí puede crecer ligeramente por acumulación de materiales. Se debe a que se ha constreñido el río con las defensas y a que la regulación de caudales impide la correcta movilidad y transporte de los sedimentos. Hay que reflexionar, por tanto: si se quieren mantener los actuales sistemas de defensa con diques longitudinales habrá que aceptar ciertas consecuencias, como que la carga sedimentaria no pueda expandirse en la llanura de inundación y se mantenga dentro del cauce. Y si se quiere tener embalses reguladores, cada vez más y mayores, habrá que aceptar la abundante vegetación que favorecen en los cauces aguas abajo. En suma, si hubiera más crecidas naturales la vegetación crecería menos y los sedimentos se clasificarían mejor, y si retiráramos las motas se distribuirían más los sedimentos lateralmente. Pero la propia invasión humana del espacio del río y el empeño por regular y controlar los caudales han sido las causas de que los cauces estén en permanente ajuste frente a los impactos que sufren y presenten unas características que hoy se consideran negativas cuando llegan los procesos de inundación.

La limpieza la hace el río

Y es que son precisamente las crecidas fluviales los mecanismos que tiene el río para “limpiar” periódicamente su propio cauce. Y el río lo hace bien, mucho mejor que nosotros, tiene centenares de miles de años de experiencia. El sistema fluvial es un sistema de transporte y de regulación. El cauce sirve para transportar agua, sedimentos y seres vivos, y con su propia morfología diseñada por sí mismo, y con la ayuda de la vegetación de ribera, es capaz de auto-regular sus excesos, sus crecidas. Este sistema natural es mucho mejor y más eficiente que el que hemos creado con los embalses y las defensas. Deberíamos intentar imitarlo dando mayor espacio al río y regulándolo menos, dejándole cuantas más crecidas mejor. Todo lo contrario de lo que se está haciendo con la chapuza de las “limpiezas”.
Las crecidas distribuyen y clasifican los sedimentos y ordenan la vegetación, la colocan en bandas. Esto sí que es realmente limpiar, renovar el cauce. También lo limpian de especies invasoras y de poblaciones excesivas de determinadas especies, como las algas que han proliferado en los últimos años en tantos cauces. Cuantas más crecidas disfruten, mejor estarán nuestros ríos.

Sí que podemos ayudar al río en sus labores de limpieza, simplemente retirando basuras del cauce residuo por residuo, manualmente, sin emplear maquinaria, o bien retirar madera muerta de puentes o represas donde haya quedado retenida y pueda incrementar el riesgo, reubicando esa madera en el interior de bosques de ribera para que siga cumpliendo su función en el ecosistema fluvial. Estas sí serían buenas prácticas de limpieza y mantenimiento.

Vamos a ver si por fin se entra en razón, se dejan de demandar “limpiezas”, se piensa un poco más en cómo funciona un río y en qué se puede hacer para gestionarlo mejor, y se buscan soluciones civilizadas frente a las inundaciones, soluciones no de fuerza contra el río, sino de ordenación del territorio, como indica la directiva europea de inundaciones. Hay que mirar más allá del corto plazo, porque inundaciones va a seguir habiendo, las habrá siempre, y las zonas inundables, por definición, se inundan y se inundarán siempre.

Conclusión final

La “limpieza” es una actuación destructiva del cauce que no sirve para reducir los riesgos de inundación y que puede originar graves consecuencias tanto en el medio natural como en los usos humanos del espacio fluvial. Es necesaria una labor continua de concienciación y educación para conseguir que las sociedades ribereñas renuncien a este tipo de acciones y promuevan mecanismos alternativos de gestión y convivencia con el riesgo.

Hay que devolver al Ebro su espacio natural


el mundo MEDIO AMBIENTE
Opinión de los expertos

Una persona contempla la carretera entre Fustiñana y Ribaforada, en...
Una persona contempla la carretera entre Fustiñana y Ribaforada, en Navarra, ante la crecida del Ebro EFE
Actualizado: 04/03/2015

La fuerza incontrolable del Ebro ha puesto de manifiesto, una vez más, el problema de nuestra relación con los ríos. En el año 2003, una crecida similar a la que vivimos estos días sirvió para abrir el debate y elaborar un Plan medioambiental del Ebro. Pero ese Plan se quedó en un cajón, doce años después vuelve la avenida y no hemos aprendido nada. Se ha desatado la locura política y escuchamos como entonces que el río está sucio, que los pueblos se inundan por la 'sobreprotección' ambiental, y la falta que hace un dragado y más embalses. Se dice, incluso, que el río "es caprichoso" y que se comporta de forma extraña.

Las declaraciones de responsables políticos de estos días demuestran que seguimos muy lejos de Europa, donde se asume que las crecidas son un fenómeno natural y recurrente que ocurrirá siempre. Las terribles inundaciones centroeuropeas de 2002 sirvieron para concienciar y para que se publicara cinco años después la Directiva Europea de Inundaciones, con un principio fundamental: trabajar con la naturaleza de los ríos, y no en su contra. Esa legislación se basa en el respeto al espacio de los ríos, liberándolo de construcciones para reducir el riesgo ante una crecida. A finales de este año deberían publicarse los planes de gestión de zonas inundables y los sistemas de compensación por daños para algunas actividades humanas, como ciertos cultivos.

Las leyes españolas y las directivas europeas en materia de aguas tienen herramientas suficientes para evitar los daños de las inundaciones, pero las propias administraciones públicas han incumplido la normativa, o han hecho una interpretación demasiado laxa. En 1985 la Ley de Aguas ya preveía la necesidad de deslindar el dominio público hidráulico, ese espacio que se inunda de forma habitual, y de regular los usos en una zona de 100 metros a cada lado. Pero esto no se ha hecho. En cambio, se ha intentado modificar artificialmente el ancho y la forma de los ríos mediante embalses, diques o encauzamientos, creando una falsa sensación de seguridad y de control, como si las crecidas naturales fueran un fenómeno extraordinario que se puede dominar. Esto ha fomentado la ocupación de los márgenes de los ríos y las zonas inundables por usos agrícolas y urbanos. El resultado lo vemos esta semana, con los miles de afectados y los daños cada vez mayores por inundación, que lógicamente tendrán que ser compensados.

España tiene la oportunidad y la obligación legal, a través del cumplimiento de los principios de la Directiva de Inundaciones, de revertir la situación actual y resolver un problema que nosotros mismos hemos creado. Dar la espalda a esta realidad, por parte de las autoridades responsables de la gestión de los ríos y la ordenación del territorio, es perder la oportunidad de llegar a un equilibrio que evite un derroche inútil en encauzamientos y "limpiezas" de los ríos que no son una solución y nunca lo han sido. Ahora toca compensar y ayudar a los afectados, devolver su espacio al río, eliminar las motas o alejarlas de las orillas, ordenar los usos del suelo y, en definitiva, aprender de una vez por todas de esta crecida.

(*) Alberto Ollero es profesor de ordenación del territorio de la Universidad de Zaragoza y presidente del Centro Ibérico de Restauración Fluvial.

(*) Juan Carlos del Olmo es secretario general de WWF España.

Organos de gestión y participación de la Reserva de la Biosfera de URDAIBAI

 
El Patronato es un órgano colegiado formado por los representantes de las distintas administraciones con competencias en Urdaibai y de organizaciones y asociaciones representativas de intereses económicos, sociales, y medioambientales. Su norma de creación (Ley 5/1989 de protección y Ordenación de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai),  lo adscribe  al órgano ambiental del Gobierno Vasco. Actúa en Pleno y en Comisión Permanente.
A su vez,  el  Consejo de Cooperación es un órgano colaborador del Patronato creado por el Decreto 164/1995 de 14 de febrero (modificado  por el Decreto 197/1997 de 29 de agosto), para establecer cauces de participación de las entidades representativas de sectores sociales con incidencia en el territorio de la Reserva que permitan participar de forma activa en el desarrollo de las actividades de la misma.
Conforme a la Ley 5/1989 y al Decreto 196/2013, de 9 de abril, por el que se establece la estructura orgánica y funcional del Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial, el Servicio de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai es la unidad administrativa encargada de la administración de la misma, bajo la dirección de la Directora-Conservadora.
La actual sede del Patronato de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai es el Palacio de Udetxea de Gernika. Comparte edificio con el Patronato la Oficina Técnica de la Reserva que trabaja como asesoría al patronato y a la ciudadanía y como gestor más directo sobre el territorio.

Dirección: Carretera de Gernika a Lumo, s/n 48.300 Gernika-Lumo (junto al parque de los Pueblos de Europa)

Tfno.: 946257125  Fax: 946257253  email: urdaibai@ej-gv.es

Horario: De lunes a jueves: 9:00-13:30 y 15-17:00h. Viernes: 9:00-14:30h. Verano (1 de junio-30 de septiembre): de lunes a viernes 9:00-14:30h.

Plan para la interpretación, investigación, capacitación y educación para el desarrollo sostenible en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai



Plan para la interpretación, investigación, capacitación y educación para el desarrollo sostenible en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai


La Red mundial de Reservas de la Biosfera tiene como objetivo, entre otros, desempeñar un papel activo como red de lugares donde poder aprender acerca del desarrollo sostenible. Los territorios que conforman esta Red, por tanto, deben ser lugares en donde se ensayen proyectos y programas pioneros para, de esta manera, exportar buenas prácticas en relación con la integración adecuada entre el desarrollo humano y la conservación de la naturaleza. Así, las Reservas de la Biosfera deben mostrar los resultados de su gestión sostenible a sus habitantes y a la población que las visita, además de mostrar el camino de transformación social hacia el desarrollo sostenible.
Documentos en formato pdf:
Resumen ejecutivo (391 kb)
Documento completo (8,7 Mb)
Anexo I. Diagnosis (2,22 Mb)
Anexo II. Resumen de los elementos de diagnosis prioritarios y los objetivos que los recogen (60 kb)
Anexo III. Resumen acciones con presupuesto y calendario aproximado

Fecha de la última modificación: 25/02/2015

El Camino de Santiago entre Markina y Gernika echa a andar


Kostaldea
La Diputación iniciará su recuperación en septiembre con un coste de 528.000 euros
 
DEIA Imanol Fradua - Martes, 3 de Marzo de 2015 -

El Camino de Santiago entre Markina y Gernika.Foto: Imanol Fradua
El Camino de Santiago entre Markina y Gernika.Foto: Imanol Fradua

MArkina-Xemein - La recuperación de la ruta del Camino de Santiago que enlaza Markina-Xemein y Gernika-Lumo va cumpliendo sus etapas. La Diputación Foral de Bizkaia se encuentra inmersa en los trámites administrativos previos para poder sacar a licitación la recuperación de diversos tramos que necesitan de reparaciones; pero en un principio, todo indica que los trabajos se podrían llevar a cabo a partir de septiembre. Su coste de licitación podría ascender a 528.000 euros.

La entidad foral, a través del Departamento de Medio Ambiente, ya ha trasladado el plan de trabajo a otras administraciones públicas, especialmente a los ayuntamientos, para incorporar mejoras a un proyecto que, especialmente, actuará sobre las zonas más sensibles de la ruta jacobea que transita por Lea Artibai y Busturialdea.

Ello podría influir en el coste final de un proyecto cuyos pasos previos también se están dando en la obtención de las correspondientes licencias y los permisos. “Según las previsiones, y debido a lo dilatado del actual proceso administrativo actual, se prevé que para el mes de junio o julio pueda estar adjudicada la obra y podrían comenzarse la misma a comienzos del mes de setiembre”, puntualizan desde la entidad foral. Si todo el proceso se llevase a cabo con celeridad, los trabajos, con seis meses de plazo de ejecución, podrían completarse para marzo de 2016.

La ruta de la costa recibe a miles de visitantes. En el albergue de Markina-Xemein, por ejemplo, pernoctaron 3.956 peregrinos en el periodo en el que permaneció abierto el pasado año, entre mayo y septiembre.

No obstante, la etapa que enlaza con Gernika-Lumo -donde este año los Amigos del Camino de Santiago han ubicado una hospedería cedida por el Consistorio en el gimnasio del colegio público Allende Salazar, aunque únicamente durante el mes de agosto- cuenta con algunos tramos dificultosos de transitar, ya sea porque están en plena carretera -por la BI-2224, por ejemplo-, en área boscosas, en zonas encharcadas o en márgenes de los ríos. Es más, gran parte del camino discurre por las Zonas de Especial Conservación del río Artibai y la red fluvial de Urdaibai. Es por ello que los trabajos se llevarán a cabo bajo un estricto control medio ambiental.

La Diputación ha diseñado un plan de choque que consistirá en “intervenciones blandas” como la limpieza y desbroce de los caminos o el acondicionamiento y mejora del firme y drenajes, especialmente encaminado “a la consolidación y preservación de los caminos”.

En lo que respecta a las infraestructuras, se delimitarán los pasos para los peregrinos y se colocarán escalones y barandillas para facilitar el acceso, junto con “pasarelas de madera y puentes, que mejoren los pasos sobre las regatas y arroyos”. La señalización también se verá mejorada con la incorporación de paneles informativos que hablarán de la zona.

ETS retirará nueve pasos a nivel en Bizkaia entre 2015 y 2016


Prepara los proyectos de otros cinco a ejecutar
  • Este año eliminará cuatro ubicados en los municipios de Bedia y Muxika
  • Prepara los proyectos de otros cinco a ejecutar en tres trazados de EuskoTren

DEIA Alberto G. Alonso - Miércoles, 4 de Marzo de 2015 -


Vista del paso a nivel ubicado en la zona de Asua en Erandio y que será eliminado próximamente.Foto: Zigor Alkorta
Vista del paso a nivel ubicado en la zona de Asua en Erandio y que será eliminado próximamente.Foto: Zigor Alkorta


Bilbao - Euskal Trenbide Sarea (ETS) tiene previsto eliminar un total de nueve pasos ferroviarios durante el presente año y el próximo ejercicio, según una respuesta por escrito enviada por la consejera de Medio Ambiente y Acción Territorial del Gobierno vasco, Ana Oregi, a preguntas del grupo parlamentario de EH Bildu.
ETS, el organismo dependiente de Ejecutivo vasco encargado de construir y mantener las infraestructuras ferroviarias de la CAV, tiene previsto continuar con el plan de supresión de pasos a nivel que inició en mayo de 2010 y que el pasado mes fue actualizado. Las previsiones para este año es retirar cuatro puntos de riesgo para peatones y vehículos a su paso por encima de las vías. En concreto, ya se tiene presupuesto para retirar tres en el municipio de Muxika, los denominados Landajo, Camino Landajo y Jesusibarri, y uno en Bedia, en Mendizur.
Además, en estos momentos se están redactando los proyectos de eliminación de los pasos de Pradera, en Zaratamo; Kareaga, en Bedia; Euba, en Durango; Camino San Kristonal, en Busturia y Camino Heredades, en el barrio erandioatra de Asua.
Sobre este último, ETS sacó a información pública el martes el proyecto que eliminará un acceso que permite en la actualidad acceder a varias viviendas desde la carretera Asua-Erletxe, cruzando la vía de la línea Sondika-Lutxana de Euskotren. A día de hoy, el paso a nivel está señalizado y no dispone de barreras.
El proyecto consiste “en una reposición de camino existente, modificando un vallado en uso y pavimentando una pequeña área ocupada por un jardín, en las proximidades de las viviendas servidas por este paso”, explicó la directora de Infraestructuras del Transporte, Almudena Ruiz de Angulo.
El proyecto ya se ha enviado al Ayuntamiento de Erandio para su consulta ciudadana y se espera que una vez se inicien las obras, en fecha por determinar, estas se prolongarán durante dos meses con un presupuesto inicial de algo más de 15.000 euros.
A pesar de trabajo realizado por ETS y el que está en planificación, la retirada de los pasos a nivel todavía se va a prolongar durante varios años debido a la cantidad existente.
Bizkaia es el territorio que más puntos de intersección acumula al contar con más kilómetros de trazado. En total, existen 65 pasos a nivel, de los cuales 38 se ubican en la línea Bilbao-Donostia; 28, en la Amorebieta-Bermeo; 5 en la Deusto-Lezama y 6 en la Lutxana-Sondika. Además, hay abiertos 14 pasos peatonales entre andenes de otras tantas estaciones.

lunes, 2 de marzo de 2015

Sorprendentemente las zonas inundables... se inundan


OPINIÓN | El cauce natural de los ríos

Sorprendentemente las zonas inundables... se inundan

Inundaciones del Valle de Benasque, en el Pirineo oscense. | Efe
Inundaciones del Valle de Benasque, en el Pirineo oscense. | EfePedro Brufao |

Las inundaciones en los Pirineos han vuelto a sacar a la luz pública las consecuencias del mal uso del territorio y de la falta de respeto a las zonas inundables, cuyos daños hemos podido apreciar una vez más. Las imágenes de sus efectos nos muestran que el río vuelve a esgrimir sus escrituras y recuperar así el territorio que le es propio, algo que nos recuerda con qué facilidad podríamos lamentar otro Biescas u otro Badajoz.
Lejos de felicitarnos por los múltiples beneficios que nos aportan las espectaculares crecidas de nuestros ríos pirenaicos, como la recarga de acuíferos y la regeneración natural de la cuenca, la opinión pública mayoritaria, parte de los medios de comunicación y muchos responsables públicos se dedican a echarle la culpa a la naturaleza. Es la posición típica y frecuente de los que no quieren reconocer sus errores y de los que quieren seguir obteniendo beneficios de la especulación sobre territorios en riesgo permanente.
Los ríos pirenaicos han vuelto a hablar muy claro, como lo hicieron en octubre del año pasado. Han vuelto a dibujar sus límites y a imponer su lógica natural, a demostrar la inutilidad de tantos encauzamientos, de tantas escolleras, de tantas limpiezas y dragados, que además agravan las consecuencias de las inundaciones periódicas, pues al estrecharse el cauce artificialmente, el agua con las rocas y sedimentos sale con mucha más fuerza cuando se termina la "rectificación" del cauce, mientras que debido a las motas y escolleras se impide que el agua retorne al cauce principal y al comprimir el flujo y al aumentar la presión del agua esta se inyecta en el subsuelo haciendo que las aguas subterráneas afloren a mucha distancia del río, inundando paradójicamente terrenos fuera de la zona inundable.
Por otra parte, las presas de laminación de avenidas no sirven para los grandes períodos de crecidas y dan una falsa sensación de seguridad que incita a seguir construyendo en zonas inundables, como hemos visto de nuevo en la cuenca del Guadiana este invierno, repleta de enormes embalses. Los embalses, al laminar las avenidas ordinarias reducen artificialmente el territorio fluvial, lo que agrava la inundación cuando vuelven las lluvias intensas.

Cada vez con más frecuencia

No hay duda científica alguna sobre las causas y los efectos agravados de las inundaciones, difundida desde las Universidades y entidades ciudadanas como la Fundación Nueva Cultura del Agua y Ríos con Vida.
Sin embargo, ante esta evidencia se pide insistentemente que se "limpie" el río y por la vía de urgencia. Por limpiar no se entiende librar de basura y contaminación un río, sino arrasarlo mediante el ensanchamiento del cauce y la construcción de escolleras, tapándose los ojos ante el hecho objetivo de que el aporte de sedimentos hará inútil tal dispendio de fondos públicos, derroche que se agrava por emplear la contratación por la vía extraordinaria y urgente para sucesos perfectamente estudiados y propios del clima y la geografía del lugar, que como consecuencia del cambio climático tenderán a repetirse con mayor frecuencia.
Al igual que ocurre con las sequías, en España se tratan las crecidas naturales de los ríos, propias e intrínsecas de un territorio, como sucesos extraordinarios que necesitan una respuesta urgente, sinónimo de falta de control en su licitación, y que nos sale muy cara.
El Consorcio de Compensación de Seguros y el Consejo de Estado tratan también de forma extraordinaria estos fenómenos recurrentes y ordinarios, lo cual no deja de ser un modo de subvencionar con el dinero de todos el frecuentemente pésimo urbanismo de las últimas décadas, que ha ocupado las zonas inundables con viviendas, naves industriales, carreteras, vías de ferrocarril, cámpings o aeropuertos, llegando incluso a cubrir los ríos, convirtiéndolos en alcantarillas para edificar encima. Hablando de subvenciones, el vertiginoso aumento de la superficie del olivar en la cuenca del Guadalquivir a golpe de subsidio de la UE agrava la importante erosión que ya padece esta cuenca y las inundaciones de Córdoba, Jaén y Sevilla, aportando cada año millones de toneladas de suelo fértil a un río que ha perdido sus funciones ecológicas más elementales.

En contra de la Unión Europea

El urbanismo sin control y la inutilidad y despilfarro que estas obras suponen vulneran la normativa vigente. La UE ha constatado esta realidad y apuesta por la gestión del territorio fluvial sin recurrir por sistema a tales obras de dragado y encauzamiento. Tanto la Directiva de Inundaciones como los documentos de la Comisión Europea abogan por el respeto del territorio fluvial, librándolo de construcciones en la medida de lo posible, lo que reducirá los efectos perniciosos de las inundaciones.
Las últimas reformas en la legislación del suelo nacional no han impedido que la avalancha del ladrillo siga produciendo sus efectos, como afirma el Defensor del Pueblo en un conocido informe sobre agua y territorio. A pesar de todo, contamos con muy buenas experiencias en Guipúzcoa, donde se han eliminado decenas de azudes que subían la lámina de agua y se han alzado puentes que constreñían el cauce, formando auténticos embudos, mientras que en la cuenca del Duero, en el Órbigo y el Tormes entre otros ríos, se han eliminado y alejado del cauce motas y escolleras y su nuevo plan de cuenca recoge algunas medidas que rompen con el obsoleto modelo tradicional, algo que también se ha hecho de modo incipiente en la cuenca del Ebro.

Asunto de competencias urbanísticas

También son de destacar las recientes sentencias del Tribunal Supremo que libran de la urbanización a la sevillana Dehesa de Tablada por su carácter inundable, donde se querían levantar veinte mil viviendas o su sentencia sobre la zona inundable de Perales de Tajuña (Madrid). Esto contrasta con casos como los del barrio pamplonica de Rochapea, sito en plena llanura de inundación del Arga, la urbanización de las vegas inundables de Martorell (Barcelona), el aeródromo de Caldas de Reyes (Pontevedra), las vegas del Guadarrama (Madrid), el río Rato de Lugo o el aeropuerto de Córdoba. Ejemplos así hay miles.
La visión esperpéntica y deformada de quienes han de gestionar las cuencas quizás convenga económicamente a algunos, bien conectados con los organismos de cuenca y con los departamentos de obras públicas y urbanismo, y puede que suponga un efecto placebo a corto plazo para parte de la opinión pública, pero se le hace así un flaco favor al interés general, a la vida y a las propiedades de los ciudadanos, que aunque no lo sepan viven y trabajan en zonas de riesgo.
El respeto a las competencias urbanísticas y territoriales de las Comunidades Autónomas y Entes Locales no conlleva hacer la vista gorda ante esta situación y huir hacia ninguna parte; para este extraño viaje sobran enrevesados conflictos competenciales que tratan de esconder la incompetencia y la debilidad de carácter, a la vez que se echa en falta una atenta coordinación administrativa, la adopción de las medidas cautelares necesarias y la ejecución de las sentencias, haciendo caso de una vez a los estudios científicos y dotándose de una buena dosis de sentido común: Las zonas inundables… ¡se inundan!
Los ríos nos han enseñado de nuevo dónde nunca debemos construir. ¿Aprenderemos de aquí en adelante? ¿Los responsables de gestionar el territorio serán capaces por fin de renunciar a peligrosos desarrollos urbanísticos y abordarán de una vez para siempre una planificación del espacio adaptada al riesgo y fundamentada en el principio de precaución?.
Artículo elaborado por Pedro Brufao, Leandro del Moral, Askoa Ibisate, Narcís Prat y Alfredo Ollero, profesores respectivamente de las Universidades de Extremadura, Sevilla, País Vasco, Barcelona y Zaragoza.