sábado, 12 de julio de 2014

Monumentos faraónicos en medio de la pobreza. El mundial de Brasil


Monumentos faraónicos en medio de la pobreza. El mundial de Brasil

03 jul 2014

Por Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra.

El Mundial de Fútbol está a punto de terminar. Brasil, uno de los países más desiguales del mundo y con mayor pobreza de América Latina, ha vivido unas semanas de fantasía durante las cuales 32 países han competido para conseguir el título de Campeón Mundial de Fútbol. Brasil, que ha ganado este campeonato nada menos que cinco veces, intenta ganarlo una vez más, satisfaciendo el “orgullo patrio”, ese sentimiento tan utilizado por las estructuras de poder financiero, económico, mediático y político, para conseguir la adhesión y sumisión de las clases populares a su liderazgo. El nacionalismo futbolístico juega un papel muy importante en garantizar la pasividad y complicidad de las masas hacia el establishment (la estructura de poder) en cualquier país. El supuesto que sostiene este nacionalismo es que si gana el equipo nacional quiere decir que el país va bien y está bien dirigido. El fútbol es no solo una gran distracción, sino un gran elemento de engaño nacional.

Hubiera sido útil para aquellos que intentan recuperar la decaída popularidad de la Monarquía en España que el día de la coronación del nuevo Rey, Felipe VI, hubiera coincidido con la victoria del equipo español en Brasil. Esto no ocurrió y el establishment español se movilizó inmediatamente para indicar que la profunda derrota del hasta ahora campeón mundial, el equipo español, era una mera anécdota, algo que les pasa a todos, incluso a los hijos de las mejores familias.

En Brasil hay indicios de que las clases populares no están cayendo en esta trampa y se están resistiendo a la manipulación. En 2008, cuando se eligió a Brasil como la sede del Mundial del 2014, la mayoría de la poblaciónestaba de acuerdo con la decisión (74%). Este año, el porcentaje pasó a un 48%. Una causa de este colapso del apoyo fue la toma de conciencia de los costes (11.000 millones de dólares) que han conllevado estas inversiones, en Estadios e instalaciones suntuosas, incluyendo grandes hoteles, a costa de disminuir los gastos públicos sociales. En las constantes movilizaciones que han tenido lugar durante los juegos (una de ellas, de 10.000 personas pertenecientes a la Asociación de los Sin Techo, cortó hace unos días la autopista que llevaba al Estadio Arena Corinthians, uno de los monumentos faraónicos construidos para el Mundial) aparece claramente esta percepción. Uno de los estandartes señalaba el número de viviendas y escuelas que podrían haberse construido con el dinero utilizado para edificar cada estadio (200 escuelas públicas por el Estadio de Maracaná, como ejemplo). Y han aparecido muchos grafitis con expresiones orientadas a la población extranjera (Uno de los más repetidos es Fuck the World Cup!, Fuera el jodido mundial). Y las protestas no van a disminuir, en realidad, han iniciado un movimiento en contra de los Juegos Olímpicos (otra muestra faraónica) que están programados en Río de Janeiro, también en Brasil, dentro de dos años a partir de ahora, en el 2016). Ni que decir tiene que los partidos de la oposición en Brasil, la mayoría de derechas, están intentando utilizar esta rebelión popular para desacreditar y deslegitimar al gobierno del Partido de los Trabajadores, tal como ha denunciado el propio Maradona en la cadena TELESUR. Pero tales movilizaciones se han generado por un malestar popular, crítico del Estado brasileño, por las prioridades que ha mostrado a través de sus políticas públicas, tanto en la preparación faraónica de tales juegos como en los gastos en preparación de las Olimpiadas en Río de Janeiro (ver mi artículo “La otra cara del Mundial de Fútbol”, Público 15.06.14)

La protesta internacional

Una nueva dimensión de la protesta que se está convirtiendo en un movimiento internacional es que se hagan estas celebraciones en países donde hay una clara violación de los derechos humanos, como es el caso de Qatar, un país dictatorial, con un sistema de gobierno feudal. La ofensa de tener el Mundial en 2022 en Qatar es semejante a que se hiciera en Sudáfrica durante el periodo del Apartheid, o en Corea del Norte hoy. En cambio, apenas ha habido protestas en los mayores medios. La riqueza de Qatar se basa en la explotación del petróleo, realizada por trabajadores carentes de cualquier tipo de derechos laborales, sociales y políticos, que viven y trabajan en condiciones de esclavitud. Según el libro de Nathalie Baptiste Foreign Policy in Focus y su artículo “Soccer is Democratic. The World Cup is Oligarchy”, CounterPunch, 20.06.14 (del cual extraigo gran parte de los datos presentados en este artículo), ya ha habido más de 200 trabajadores accidentados y muertos en la construcción de los estadios. Un régimen puede ser enormemente opresivo, alcanzando niveles de crueldad y, en cambio, ser respetable si tiene dinero y está aliado con los gobiernos occidentales. La dirección del Barça, un club históricamente conocido por su tradición democrática antifascista, es hoy el máximo promotor de Qatar. Su camiseta, que solía promocionar UNICEF, hoy promociona Qatar. Y su dirección ha sido el instrumento utilizado por aquel gobierno medieval para comprar votos que aseguraron la elección de Qatar como sede del Mundial dentro de seis años. Es la conversión de un club que, de ser un punto de referencia para las fuerzas democráticas del mundo, se ha transformado en un portavoz (legal) de un país feudal. Así de claro.

Urdaibai reactiva el plan para recuperar el águila pescadora

proyecto ornitológico

Once ejemplares jóvenes provenientes de Escocia refuerzan este año el proyecto ornitológico


Imanol Fradua - Sábado, 12 de Julio de 2014 

 
proyecto ornitológico
El impulsor del proyecto naturalístico, Aitor Galarza, junto a uno de los polluelos.
El impulsor del proyecto naturalístico, Aitor Galarza, junto a uno de los polluelos. (Zigor Alkorta)
DEIA Gautegiz Arteaga - El plan de recuperación del águila pescadora en Urdaibai emprendió ayer su segunda etapa con la llegada de 11 jóvenes ejemplares escoceses a la Reserva de la Biosfera. Durante las tres o cuatro próximas semanas una torre de hacking -nidos artificiales- ubicada en las marismas se convertirá en su casa y dará un nuevo impulso a un proyecto naturalístico, guiado por Urdaibai Bird Center con el apoyo de la Diputación y el Gobierno vasco, que no podrá verse satisfecho, al menos, hasta 2016. No será hasta entonces, y siempre que las condiciones sean propicias, cuando una pareja reproductora pueda criar el primer ejemplar en suelo vizcaino.

En la primera experiencia del pasado año se liberaron un total de 12 ejemplares tras un periodo de aclimatación en Urdaibai, de las que dos han logrado esquivar los peligros -la tasa de mortandad alcanza el 80%- y se encuentran en plena migración en tierras africanas. Ahora, en esta segunda fase, y con las aves monitorizadas y controladas en todo momento por un equipo integrado por técnicos forales, expertos de Urdaibai Bird Center y personal especializado en repoblación animal, las águilas pescadoras -de entre 4 y 5 semanas de vida- ya descansan en las instalaciones. Lo hicieron tras un largo viaje de 24 horas desde las Highlands de Escocia.

Obtenidos los polluelos -con voluntarios del Highland Foundation for Wildlife- y cumplidos todos los trámites, las aves arribaron ayer a Gautegiz Arteaga tras volar desde Aberdeen a Londres, y de allí a Madrid para, posteriormente, llegar tras un viaje por carretera. “Ahora toca cuidar de los nuevos ejemplares”, afirmaron desde Urdaibai Bird Center, incluso alimentando a unas rapaces que podrían erigirse en pieza clave de la recuperación del águila pescadora inicialmente en Urdaibai -posibilidad que en todo caso se daría como mínimo en dos años-, pero también podrían expandirse a otros humedales de la parte oriental de la cornisa cantábrica.

Por lo pronto, no obstante, “pasarán un mes en los habitáculos de la torre de hacking”, hasta que “puedan salir cuando se abra la compuerta”, adelantó el responsable del proyecto, Aitor Galarza. Poco a poco irán conociendo su entorno, en el que creerán haber nacido. “También habrá que alimentarlas con peces en las marismas hasta que sientan la llamada de la migración” y abandonen su hogar en Urdaibai. Hasta 2017 se liberarán 60 ejemplares -12 por año-, si bien sus impulsores podrían “prolongar un año más” el programa, de modo que se pueda asegurar la supervivencia de algunas de las rapaces, las cuales regresarán para reproducirse en Urdaibai.

El proyecto de recuperación del águila pescadora en la Reserva de la Biosfera es mucho más que la reintroducción de esta rapaz. Considerada una “especie bandera” para la ornitología europea, puede ser una “excelente herramienta” para el fomento del ecoturismo y la educación ambiental. Por ello, Urdaibai Bird Center también ha activado varios programas complementarios y visitas a sus instalaciones.