viernes, 9 de marzo de 2012

Una nueva guía reúne 25 rutas por la Reserva de Urdaibai para los amantes del senderismo

BUSTURIA

Una nueva guía reúne 25 rutas por la Reserva de Urdaibai para los amantes del senderismo

09.03.12 - 02:35 -

Una auditoría desvelará cómo está el Consorcio de Busturialdea

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Una empresa externa ultima la auditoría encargada por los actuales gestores del Consorcio de Aguas de Busturialdea, acuciados por la delicada situación económica con la que se han encontrado tras décadas de férreo control por parte del PNV. A la espera de un diagnóstico real del ente mancomunado, un primer paso ha sido el acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de Bermeo, que posibilitará el pago en ocho meses de una deuda acumulada superior a 800.000 euros.

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Agustín GOIKOETXEA | BILBO

Menos de seis meses lleva Iratxe Arriola al frente del Consorcio de Aguas de Busturialdea, periodo en el que se ha tenido que enfrentar a una delicada situación económica heredada tras 30 años de gestión por parte del PNV. Medio año en el que los representantes de Bildu, liderados por esta edil de Ea, han tratado de poner orden en las cuentas, al comprobar que el ejercicio de 2011 se cerraba con un saldo negativo de 700.000 euros.

Bildu apuesta por «una gestión transparente del Consorcio» y por ahondar en una visión «integral y comarcal» del ciclo integral del agua. Pero, antes, sus representantes aguardan a los datos económicos y pautas de gestión que se deriven de la auditoría encargada a una firma externa.

El panorama con el que se encontraron los nuevos gestores no era nada gratificante. En 2006, la anterior dirección asumió los gastos de las expropiaciones y la dirección de obras del colector de saneamiento que discurrirá de Bermeo a Muxika. No era de su competencia, pero «incomprensiblemente» según fuentes municipales, el Consorcio solicitó un crédito de alrededor de 3 millones de euros, a 30 años y a un interés «brutal», para afrontarlos.

Resulta curiosa tal decisión cuando la mancomunidad que agrupa a catorce municipios -Ajangiz, Gautegiz Arteaga, Arratzu, Busturia, Ea, Elantxobe, Gernika-Lumo, Forua, Ibarrangelu, Kortezubi, Mendata, Mundaka, Murueta y Sukarrieta- dispone de un presupuesto anual que ronda los 3,5 millones. Lakua, a través de la Agencia Vasca del Agua URA, afrontó los 35 millones de euros que se han invertido en la ejecución de los tramos Bermeo-Sukarrieta, aunque se necesitan otra treintena de millones para acometer los ramales Busturia-Gernika y Gernika-Muxika, que se conectarán con la planta de tratamiento de aguas residuales de Lamiaran, en Bermeo, bajo la competencia del Gobierno español.

Asimismo, se han detectado en las cuentas de la entidad que hay 500.000 euros en recibos impagados y que la empresa encargada de recaudarlos tan solo es capaz de que se abonen unos 20.000 euros anuales. Tampoco ha beneficiado a las arcas del Consorcio la decisión del anterior equipo directivo, copado por cargos jeltzales, de rebajar el recibo de agua, lo que en su día la izquierda abertzale achacó a «intereses políticos» ya que no se adjuntó ningún informe técnico que lo avalase, y así lo denunció.

El otro asunto pendiente tiene su origen en el convenio suscrito en 2010 por el entonces alcalde de Bermeo, el jeltzale Xabier Legarreta, con quien era presidente del Consorcio y primer edil de Forua, su compañero de partido Igor Duñabeitia, que supuso que la localidad marinera abonase 52 céntimos por metro cúbico de agua en red primaria, cuando el resto de municipios pagaba 37 céntimos.

Cuadrar las cuentas

«Se utilizó a Bermeo para intentar cuadrar unas cuentas del Consorcio que no eran reales, se impuso un precio político para aumentar los ingresos del Consorcio, que ya entonces empezaban a mermar», argumentan desde Bildu. La coalición recuerda que uno de los artífices del acuerdo, Legarreta, solo abonó la factura durante los primeros seis meses de 2010.

Por ello, el Ayuntamiento bermeoarra debía a la mancomunidad en torno a 1,2 millones de euros. Tras la negociación auspiciada por los representantes de Bildu, a la que el PNV se ha opuesto, Bermeo pagará a 37 céntimos por metro cúbico, como los municipios consorciados, y hará frente en los próximos ocho meses a 800.000 euros que debía, aunque es verdad que respecto a los cálculos del PNV se dejarán de ingresar algo más de 380.000 euros.

«Es una revisión del pago que se ajusta a unos parámetros más justos», remarcan desde la coalición, añadiendo que existe un compromiso «firme» de saldar la deuda y evitar así la judicialización del caso, «que no beneficia a ninguna de las partes y generaría más gastos aún».

Bildu: «La gestión durante todos estos años ha sido desastrosa»

Bildu, que saludó ayer el acuerdo alcanzado entre el Consorcio de Aguas de Busturialdea y el Ayuntamiento de Bermeo, acusó al PNV de estar detrás de «una gestión económica que durante todos estos años ha sido desastrosa. Parece que el PNV ha querido llevar a la ruina al Consorcio».

La coalición soberanista de izquierda fundamenta tan dura afirmación en que «no se entiende cómo se ha pasado en solo dos años de tener un remanente positivo a tenerlo negativo, se han realizado gastos innecesarios, no ha existido control sobre la gestión económica, se han realizado los presupuestos de una manera irresponsable...».

Inciden en que los artífices del convenio incumplido, «por abusivo», y los impagos fueron realizados por los cargos públicos de un mismo partido, el PNV, a quienes reclaman responsabilidad en estos momentos, en vez de poner trabas a la resolución de un conflicto «que está costando dinero a los ciudadanos». «El PNV, que tanto critica el acuerdo conseguido -remarcan-, debería dar explicaciones».

«Primero -precisan desde Bildu en su petición al PNV-, que explique las razones que llevaron a firmar un convenio tan perjudicial para el pueblo de Bermeo; segundo, por qué no ha materializado los pagos al Consorcio durante el mandato de Xabier Legarreta; y tercero, cuál era su receta para solucionar un tema que hasta la fecha se encontraba enquistado». La coalición se felicita por el acuerdo y espera que, en los próximos meses, «entre todos» se logre encauzar y resolver la delicada situación económica. A.G.

La Diputación cuestiona el proyecto de la planta de biomasa de Errigoiti

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La Diputación vizcaina ha redactado una orden foral en la que se establece la documentación de referencia para la evaluación ambiental de la modificación de las Normas Subsidiarias de Errigoiti, en el sector Malluki, donde se pretende construir una planta de biomasa. Es contundente al estimar que el único plácet que existe a la infraestructura energética es el otorgado por el Ayuntamiento, remarcando las numerosas lagunas en la tramitación administrativa.

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Agustín GOIKOETXEA | BILBO

El diputado vizcaino de Medio Ambiente, Josu Madariaga, rubrica una orden foral que constata deficiencias en la actual tramitación administrativa para la construcción de una planta de biomasa en el barrio errigoitiarra de Olabarri, en el límite con Arrieta. El documento supone un freno para las aspiraciones de los promotores de la central térmica, que se iba a alimentar con residuos forestales, y un varapalo para el alcalde de Errigoiti, Iñaki Madariaga, quien se ha encargado de despejarles el camino en el Consistorio a pesar de las quejas vecinales.

El informe otorga validez a la mayor parte de las denuncias interpuestas y, en última instancia, reconoce que todos los trámites que se han efectuado hasta ahora no son correctos, por lo que habrá que comenzar de nuevo. Así, este proyecto energético, uno más de los que se vienen anunciando en Bizkaia, sufriría un importante retraso en su ejecución, con los costes económicos que puede ocasionar, en beneficio de otras iniciativas que se postulan, por ejemplo, en Zalla y Turtzioz.

Todo parte de la necesidad de que la modificación de las Normas Subsidiarias de Errigoiti, en el área industrial de Malluki -que es competencia foral-, disponga de una evaluación conjunta de impacto ambiental, a raíz de la petición efectuada por los promotores. Antes, en julio de 2011, Lakua dictó una evaluación individualizada de impacto ambiental respecto a la urbanización del polígono.

En diciembre, un mes después de que la Diputación iniciase este expediente del que ha resultado esta orden foral, la Viceconsejería de Medio Ambiente de Lakua emitió una declaración de impacto ambiental favorable y concedió la autorización ambiental integrada al proyecto de Bioforest Bost SL.

Quedaba pendiente la modificación del planeamiento urbanístico de Errigoiti para que se emplace en esta zona del barrio de Olabarri el controvertido proyecto de generación de energía eléctrica por combustión de biomasa forestal. A partir de ahí, se pone en cuestión que en el Plan Parcial que aprobó el Ayuntamiento no se analizase el impacto del desvío del cauce del arroyo Malluki, afectado por el plan de gestión del visón europeo. El Servicio foral de Patrimonio Natural deja claro que «no es ambientalmente asumible» la sustitución del cauce natural por otro artificial.

Tampoco se pasa por alto que el proyecto no se incluya en el PTP de Gernika-Markina ni en otro instrumento de planeamiento sectorial; es más, no se prevé una instalación similar. Falta también un análisis estratégico de si es «conveniente» implantar la central en Malluki, además de un estudio de alternativas, en el que se justifique «convenientemente» el emplazamiento elegido.

Al alimentar la caldera de la térmica de residuos forestales, se pone el acento en que el Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos de Bizkaia no prevé ninguna instalación en esa localidad, lo que es necesario.

Asimismo, no se pasa por alto que la actividad de la planta no podrá afectar al entorno natural, a los acuíferos, y que se deberá avalar una a una cada una de las precauciones que a nivel medioambiental establece la legislación. Todo ello, sin duda, prolongará la tramitación del expediente, algo fundamental.

miércoles, 7 de marzo de 2012

10 proyectos de arte para Urdaibai

Año de las culturas por la paz y la libertad

'Sentido y sostenibilidad' llevará a la reserva de la Biosfera a partir del 21 de julio una decena de intervenciones artísticas de bajo impacto

Entre los artistas participantes están Maider López y Carlos Irijalba

El comisario de 'Sentido y sostenibilidad', Alberto Sánchez Balmisa. / LUIS ALBERTO GARCÍA

Torre Madariaga, la sede del Centro de Biodiversidad de Euskadi, en Busturia, será el punto de encuentro de las 10 intervenciones que compondrán el proyecto Sentido y sostenibilidad, la iniciativa artística más importante de las que se celebrarán en la reserva natural de Urdaibai dentro del programa del Año de las Culturas por la Paz y la Libertad. El próximo 21 de julio se inaugurará Sentido y sensibilidad, pero aún no están definidas propuestas de cada artista invitado a trabajar en Urdaibai ni se sabe su ubicación. Su comisario, Alberto Sánchez Balmisa, ha destacado hoy en BIlbao que serán intervenciones en espacios urbanos y naturales, integrados en el entorno, de escaso impacto y realizados, mayoritariamente, con recursos materiales de la zona de Urdaibai. “Tratamos de demostrar que los artistas pueden trabajar de otra forma el arte público”, ha dicho.

Entre la decena de artistas que compondrán Sentido y sensibilidad está la donostiarra Maider López (San Sebastián, 1975), una especialista en acciones que requieren la participación colectiva. Los otros dos españoles invitados son Lara Almarcegui (Zaragoza, 1972) y Carlos Irijalba (Pamplona, 1979). El resto de los participantes son Liam Gillick (Aylesbury, Reino Unido, 1964), Gunilla Klingberg (Estocolmo, 1966), Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1937), Renata Lucas (Ribeirao Preto, Brasil), Oscar Tuazon (Tacoma, Estados Unidos, 1975), Pieter Vermeersch (Kortrijk, Bélgica, 1973) y Haegue Yang (Seúl, 1971).

El británico Liam Gillick transformará la fachada de la fábrica Astra

Sentido y sensibilidad se plantea por el comisario, como una serie de proyectos artísticos de “naturaleza crítica” que invite a participar de proyectos de carácter sostenible. En sus propias palabras, la sostenibilidad participa de una “idea de la realidad y el mundo que no obedezca a las tradicionales particiones de lo sensible operadas desde el capital”. Sánchez Balmisa fue el vencedor de un concurso público en el que compitieron cinco proyectos para dar forma una iniciativa artística en Urdaibai que el Gobierno vasco planteó como alternativa a la implantación de un nuevo Museo Guggenheim en la orilla de la Ría de Gernika.

Los artistas han entrado en contacto directo con Urdaibai y según sus intereses han visitado las canteras fuera de uso, las playas, los astilleros o las escuelas, entre otros puntos de la comarca, según ha adelantado el comisario. Los proyectos están aún en fase de elaboración. Una vez cerrados su instalación tendrá que ser aprobada por las autoridades locales, antes de ser desarrollados y, posteriormente, instalados en los puntos elegidos por los artistas. Solo uno de ellos ha entrado en una fase de mayor concreción: Gillick intervendrá con superficies de colores sobre el edificio de la fábrica de armas Astra, en Gernika, donde se promueve una de las denominadas fábricas de creación. La obra de Gillick deberá superar las limitaciones de la conservación del edificio original, una obra del arquitecto Ricardo Bastida.